Veo a Messi en todos los titulares y no me extraña, porque lo que hizo ayer fue maravilloso. Es el mejor jugador del mundo, creo yo, aunque entiendo que mucha gente no lo piense así. Cristiano es también un fenómeno de los que se ven cada muchos años, y el hecho de que sean contemporáneos deja siempre abierto un debate. Es subjetivo, seguramente, pero yo me decanto por Messi. Me gusta más. Que tenga él el balón de oro a mí no me influye al valorar: me influye lo que me transmite cuando juega. Será por foto-finish, pero para mí es el mejor.
EL EQUIPO. Pero al mismo nivel de importancia está el equipo. Yo, el único jugador que he visto en mi vida capaz de ganar algo casi solo es Maradona. Lo hizo en el 86, rodeado de una selección sólo discreta. Y casi lo repite en el 90, con una selección incluso algo peor. Por eso Maradona sólo hay uno, y Messi no llega a su nivel, aunque se parezca. A lo que voy es a que creo que hay que darle también la importancia que tiene al juego de conjunto. ¿Cuántas veces hemos oído que el jugador clave del Barça es Xavi? Bueno, pues ayer Xavi no estaba y nadie se acordó de él. Y que nadie interprete que Xavi no es importante, porque no es así. Es, de hecho, el mejor medio centro creativo del mundo, con mucha diferencia. Pero incluso no estando él el Barça puede ganar y convencer, porque el gran argumento de este equipo no es Messi ni es Xavi: es el conjunto. Primero, el juego colectivo, ese que hace (entre otras cosas) que el rival no pase del centro del campo, y a partir de ahí, las individualidades, que son la continuación. El Barça del último mes ha sufrido, y mucho, en varios partidos porque el bloque no ha funcionado bien. En Stuttgart, con Messi y Xavi en el campo, un equipo discretito les pasó por encima durante 45 minutos. En Madrid ante el Atlético, lo mismo, y a ratos en Almería, y hay más ejemplos que se hace aburrido enumerar. Para mí todo empieza sin el balón, y dónde y a qué velocidad se recupere éste resulta vital: que el Barça lo robe en apenas 4 ó 5 segundos y en campo rival o, al menos, en la divisoria, es el principio de todo. Gracias a eso Messi recibe donde tiene que recibir, a pocos metros de la portería rival y con el rival recolocándose. Si el Barça recuperara más atrás o permitiera al contrario terminar más jugadas, para empezar sufriría más ocasiones de gol y más goles, pero además, permitiría al rival reorganizarse y que, por ejemplo, a Messi le esperaran 2 ó 3 jugadores bien escalonados. Un ejemplo: Argentina. ¿Que Messi podría marcar la diferencia él solo en algún partido? Desde luego, lo ha hecho y lo seguirá haciendo. Pero el bloque y su presión son los cimientos de todo, y este Barça, cuando tiene eso, gana y da espectáculo incluso con algunos de sus cracks mirando desde la grada.

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